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Declaración del MINREX: EE.UU., responsable de cancelar la ronda de conversaciones migratorias

Declaración del MINREX: EE.UU., responsable de cancelar la ronda de conversaciones migratorias Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba
2004-01-06

El pasado lunes, 5 de enero de 2004, funcionarios de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana y del Departamento de Estado norteamericano, comunicaron al Ministerio de Relaciones Exteriores y a la Sección de Intereses de Cuba en Washington, respectivamente, que no consideraban posible la celebración de una nueva ronda de conversaciones migratorias, “hasta que las autoridades cubanas no mostrasen un verdadero interés en abordar seriamente aspectos “muy importantes” para el logro de un flujo migratorio ordenado, legal y seguro entre ambos países”. La ronda de conversaciones migratorias debía celebrarse el 8 de enero, de acuerdo a la propuesta realizada por las autoridades cubanas.

Por supuesto, estos aspectos “muy importantes” no son otros que algunos de los temas que tradicionalmente han conformado la agenda de la delegación norteamericana a las rondas de conversaciones migratorias, temas sin la menor trascendencia para la marcha de los Acuerdos Migratorios y que, por demás, han sido ampliamente debatidos en múltiples oportunidades en las conversaciones realizadas en los últimos años.

Obviamente, en el lenguaje imperial de los funcionarios norteamericanos “abordar seriamente” significa que Cuba esté dispuesta a hacer todas las concesiones unilaterales necesarias y a acceder a todas las demandas y caprichos de las autoridades norteamericanas.

Se trata, simplemente, de nuevos pretextos, totalmente insostenibles, dirigidos a agravar las tensiones entre ambos países y a entorpecer el principal mecanismo de revisión del cumplimiento de los Acuerdos Migratorios.

De modo especial, el Ministerio subraya el hecho de que Estados Unidos decide cancelar sus conversaciones migratorias con Cuba, precisamente, en momentos en que realiza enormes esfuerzos políticos y financieros para controlar sus fronteras y eliminar la emigración ilegal hacia los Estados Unidos.

Tanto en Washington como en La Habana, los funcionarios norteamericanos fueron capaces de añadir, cínicamente que “no obstante, el Gobierno norteamericano seguiría cumpliendo con los Acuerdos Migratorios”.

El Ministerio de Relaciones Exteriores considera necesario informar a nuestro pueblo y a la opinión pública internacional acerca de esta nueva maniobra del Gobierno norteamericano, encaminada a afectar la marcha de los Acuerdos Migratorios suscritos entre Cuba y los Estados Unidos y el logro de una relación migratoria normal entre los dos países.

Esta acción, sin lugar a dudas, constituye un tributo que paga la Administración Bush ante las presiones de la mafia terrorista de Miami, que, insatisfecha por lo hecho hasta ahora por el actual Gobierno norteamericano contra Cuba, aprovecha el contexto electoral estadounidense para revertir por todos los medios, incluido el chantaje político más burdo, su derrota estratégica y su descrédito político y moral.

Esta decisión se suma a la extensa relación de agresiones, planes y declaraciones que se han realizado en los últimos meses contra nuestro país por parte del Gobierno norteamericano.

El Ministerio de Relaciones Exteriores ha expresado, a través de los canales diplomáticos correspondientes, su rechazo ante esta irresponsable acción que no favorece los verdaderos intereses nacionales de los Estados Unidos, y que sólo intenta contentar las ansias de venganza y odio de un minúsculo grupo de elementos ultrarreaccionarios interesados en estimular la política de agresiones y de hostilidad de los Estados Unidos hacia Cuba, y en dar al traste con los Acuerdos Migratorios.

Los pretextos expuestos para no querer desarrollar la ronda de conversaciones migratorias no pueden ser más irreales y absurdos, y demuestran que el verdadero sentido de esta acción tiene más que ver con la politiquería miamense que con los verdaderos intereses nacionales, de seguridad y migratorios norteamericanos.

Cuba, además de plantear en cada una de las rondas de conversaciones migratorias los problemas medulares que afectan el estricto cumplimiento de estos Acuerdos, jamás ha rehusado debatir y analizar ninguno de los temas mencionados por los funcionarios norteamericanos. Todos, sin excepción, han sido parte de la agenda tradicional de las delegaciones norteamericanas a las rondas de conversaciones migratorias, y siempre se ha realizado un debate amplio y profundo sobre cada uno de los temas referidos. Cuba ha expresado sus argumentos de forma seria y responsable, con el ánimo de explicar hasta en los detalles mínimos cada uno de los aspectos que han sido abordados por los funcionarios norteamericanos.

Cuba ratifica que ha estado y está dispuesta a debatir seriamente, con la profundidad y el tiempo requeridos, todos los temas mencionados por las autoridades norteamericanas.

Estados Unidos intenta manipular la realidad y encubrir lo que Cuba ha denunciado en innumerables ocasiones: que la asesina Ley de Ajuste Cubano y la irracional política de pies mojados-pies secos son los verdaderos obstáculos a la normalización del flujo migratorio entre ambos países, los verdaderos estímulos a la emigración ilegal y la más grande violación de los Acuerdos Migratorios.

Con esta decisión el Gobierno norteamericano intenta desviar la atención de aspectos importantes dentro de la relación migratoria entre ambos países y de asuntos que constituyen violaciones a los Acuerdos Migratorios, temas tales como la dramática reducción de visas para ciudadanos cubanos que desean visitar a familiares en los Estados Unidos; la no devolución a Cuba de una parte de los emigrantes ilegales que son interceptados en alta mar; el estímulo a la emigración ilegal y a la comisión de actos violentos para emigrar que se realiza desde estaciones de radio radicadas en los Estados Unidos; y la falta de una acción decisiva contra los traficantes de emigrantes ilegales, entre otros.

La delegación norteamericana a las rondas de conversaciones migratorias siempre ha sido reacia a aceptar su responsabilidad en estos incumplimientos que sí son medulares y de vital importancia para la normalización de las relaciones migratorias entre los dos países, y no por ello Cuba ha condicionado o negado su participación en estas rondas.

La falacia y el absurdo de esta decisión resultan más notorios cuando se recuerda que las autoridades norteamericanas han rechazado, sin dar la más mínima explicación o interesarse siquiera por discutir, la propuesta de un nuevo acuerdo bilateral en materia migratoria avanzada por Cuba desde septiembre del año 2000 y reiterada en 5 ocasiones. Similar desprecio han encontrado las propuestas cubanas para establecer acuerdos en materia de lucha contra el tráfico de drogas y lucha contra el terrorismo.

Demandamos del Gobierno de los Estados Unidos que deje a un lado los pretextos absurdos y vacíos que solo buscan la satisfacción de estrechos intereses anticubanos y actúe en consonancia con los verdaderos intereses del pueblo norteamericano.

El Gobierno de los Estados Unidos es el único responsable de la cancelación de esta ronda de conversaciones migratorias.

El Ministerio de Relaciones Exteriores reafirma la voluntad inequívoca del Gobierno de Cuba de continuar honrando, como hasta ahora, el espíritu y la letra de los Acuerdos Migratorios suscritos entre Cuba y los Estados Unidos e insta al Gobierno de los Estados Unidos a que asuma una actitud similar.

Ministerio de Relaciones Exteriores
La Habana, 5 de enero de 2004

IN ENGLISH

STATEMENT BY THE MINISTRY OF FOREIGN AFFAIRS

Last Monday, 5 January 2004, officials from the US Interests Section in Havana and the US State Department communicated to the Ministry of Foreign Affairs and the Cuban Interests Section in Washington, respectively, that they did not regard as possible the holding of a new round of migration talks “until the Cuban authorities showed a real interest in seriously addressing “very important” aspects for the attainment of an orderly, legal and safe migration flow between both countries.” The round of migration talks should be held on 8 January, in conformity with the proposal made by the Cuban authorities.

Of course, these “very important” aspects are just some of the issues that have traditionally made up the American delegation’s agenda to the rounds of migration talks – issues of a lesser significance to the progress of the Migration Accords and that, moreover, have been extensively debated on many occasions at the talks held in the last few years.

Obviously, in the imperial language of the US officials, “seriously addressing” means that Cuba should be willing to make all necessary unilateral concessions and accept all demands and whims from the US authorities.

It is just about new pretexts, totally unsustainable, aimed at aggravating the tensions between both countries and hindering the main review mechanism of compliance with the Migration Accords.

The Ministry specially emphasizes the fact that the United States decides to cancel its migration talks with Cuba precisely at a moment in which the former makes huge political and financial efforts to control its borders and eliminate the illegal migration towards the United States.

Both in Washington and in Havana, the US officials were capable of cynically adding that “notwithstanding, the US Government would continue to comply with the Migration Accords.”

The Ministry of Foreign Affairs considers it necessary to inform to our people and to the international public opinion of this new scheme by the US Government, aimed at torpedoing the progress of the Migration Accords signed between Cuba and the United States and the realization of a normal migration relation between the two countries.

This action is undoubtedly a tribute paid by the Bush Administration in light of the pressures exerted by the Miami-based terrorist mafia – which, displeased with what has been done so far by the current US Government against Cuba, seizes the US electoral context to revert all the means, including the grossest political blackmail, its strategic defeat and its political and moral disrepute.

This decision is compounded by the long list of aggressions, plans and statements made in the last few months against our country by the US Government.

The Ministry of Foreign Affairs has expressed, through the relevant diplomatic channels, its rejection of this reckless action that does not serve the real national interests of the United States and only attempts to sate the yearnings for revenge and hatred by a handful of ultrareactionary elements interested in fostering the policy of aggressions and hostility of the United States towards Cuba and thwarting the Migration Accords.

The pretexts brandished to hold off the round of migration talks cannot be more unreal and absurd – and show that the true sense of this action has more to do with Miami politicking than with the true US national, security and migration interests.

Cuba, besides raising at each round of migration talks the key problems affecting the enforcement of these Accords, has never refused to debate and examine any of the issues mentioned by the American officials. All, without exception, have been part of the traditional US delegations’ agenda to the rounds of migration talks – and an extensive, in-depth debate has always been undertaken on each and every one of the issues brought to the table. Cuba has expressed its arguments in a serious and responsible fashion, in the spirit of explaining to the barest details each of the aspects addressed by the US officials.

Cuba reaffirms that it has been and is willing to seriously debate, with the required depth and time, all the issues mentioned by the US authorities.

The United States attempts to manipulate reality and conceal what Cuba has denounced on countless occasions: that the murderous Cuban Adjustment Act and the irrational wet foot-dry foot policy are the real obstacles to the normalization of the migration flow between both countries, the real encouragement to illegal migration and the greatest violation of the Migration Accords.

With this decision, the US Government attempts to divert attention from important aspects within the migration relation between both countries and from matters that are violations of the Migration Accords – issues such as the dramatic reduction of visas for Cuban citizens wishing to visit relatives in the United States; the non-return to Cuba of a portion of the illegal immigrants interdicted at sea; the encouragement to illegal migration and to the commission of violent acts to migrate from the radio stations based in the United States; as well as the lack of decisive action against alien smugglers, inter alia.

The US delegation to the round of migration talks has always been reluctant to assume responsibility for such non-compliance, which is indeed significant and of vital importance to the normalization of migration relations between the two countries – and not because of the foregoing has Cuba conditioned or rejected its participation in these rounds.

The falsehood and absurdity of this decision are more notorious when recalling that the US authorities have turned down, without the slightest explanation or even the interest in discussing, the proposal of a new bilateral migration agreement put forth by Cuba since September 2000 and reiterated on 5 occasions. The Cuban proposals to establish drug enforcement and anti-terrorist agreements have met with similar scorn.

We demand that the United States Government put aside the absurd and empty pretexts that only seek the satisfaction of narrow-minded anti-Cuban interests and act in conformity with the true interests of the American people.

The US Government is the only entity responsible for the cancellation of this round of migration talks.

The Ministry of Foreign Affairs reaffirms the unmistakable will of the Government of Cuba to continue honoring, as it has done so far, the spirit and the text of the Migration Accords signed between Cuba and the United States – urging the United States Government to assume a similar attitude.

Ministry of Foreign Affairs
Havana, 5 January 2004

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